Diversidad cultural y globalización
Hace tiempo me cuestiono cómo el fenómeno de la globalización tiende a emparejar culturas y por tanto nos hace perder la maravillosa diversidad cultural. Este fenómeno dista mucho de apaciguarse, de menguar, siquiera de enlentecer su ritmo. En un período de idealismo pensé que tal vez pudiera darse el caso de que sus efectos no fueran tan avasalladores. Hoy tengo una posición más realista y, debo admitir, bastante menos optimista.
La globalización no es unicamente consecuencia de la economía (sí, lo reconozco, tardé en aceptarlo), aunque ese sea uno de sus motores principales. En ese estado de racionalización del tema estuve un largo tiempo durante el que lamenté la pérdida de diversidad pero la fuí comenzando a digerir como un signo inevitable del tiempo que me tocó vivir. Ese conjunto de pensamientos, esa postura frente al tema, esa pesimista visión, tuvo en estos días una sacudida que me hizo volver a meditarlo. En la revista National Geographic de Octubre hay una entrevista a Wade Davis que fué la causa de ello. Davis, un antropólogo y etnobotánico, arroja una perspectiva diferente al tema que me ha preocupado todo este tiempo. Solía pensar que el ombliguismo occidental tenía gran parte de responsabilidad, sin embargo el etnocentrismo parece ser algo inherente del ser humano. Es imposible, además de injusto, pedirle a las culturas que se detengan en el tiempo en pos de mantener la diversidad. Debemos hallar la manera de que los adelantos técnicos que disfrutamos no impliquen el etnocidio por parte de las culturas que los adopten. En esto concuerdo totalmente con Davis. ¿Imaginan un mundo de un único color? Eso es lo que tendríamos si la uniformización a la que nos estamos plegando consciente o inconscientemente termina por igualar costumbres, modismos, idiosincracias, posturas cosmológicas e incluso lenguas. A este respecto, se cree que la mitad de las lenguas que se hablan actualmente desaparecerán en el plazo de una generación. Esto ha sucedido siempre, pero debería ser una alerta sobre lo que sucede detrás. Una lengua es un modo de expresarse, de comunicar ideas, de traducir en definitiva la forma en la que uno percibe su alrededor. Es interesante ver las diferencias para nombrar lo mismo en diferentes culturas. Disto mucho de lograr volver a ordenar estas ideas nuevamente, pero lo interesante es justamente eso, armar un modelo, romperlo y volverlo a armar.



¿y cuanto huevo pro-globalización metemos los fanáticos de Internet? ¿no es acaso Internet una excelente herramienta de homogenización? Sin duda, no tiene por que serlo ya que es solo un vehículo comunicativo, pero termina siéndolo.
¿cuántos autores de Software Libre terminan poniendo sus comentarios al código en Inglés? solamente para asegurarse que su programa tiene un potencial mayor colaboración.
¿cuántos terminan escribiendo off-topic “Interesante…” en la lista uylug-linux simplemente porque ahi es “donde están todos” y ¿para que escribir en uylug-varios, si han de ser unos pocos…
Si seguimos así la globalización nos va a llevar a escribir solo en uylug-linux en ingés.