Médica Uruguaya, la salud que atrasa
DÃa 1: Llamada al centro de atención para coordinar una consulta de caracter prioritario (que no es lo mismo que urgente). Me informan que los números son para el mes entrante. Como eso no es viable, me informan que puedo ir personalmente a pedir hora para el dÃa sea a las 0700 o a las 1300 algunos dÃas en particular de la semana (eso por la especialidad y por el tupé de elegir médico). También me cuentan que a esas horas se pide para la tarde (caso 0700) o para la noche (caso 1300). ¿wtf?
DÃa 3: Como levantarme temprano para pedir hora no es algo a lo que estoy acostumbrado decido ir al mediodÃa. Craso error. Hago la cooooola, que al menos avanza con cierta rapidez, solo para llegar al mostrador para que me informen que esa especialidad no atiende para números obtenidos por ese procedimiento (flac@ del call center, me acordé de todos tus parientes), que el procedimiento tampoco se puede realizar en esa ventanilla y que me dirija al lado. Lección aprendida, lo que quise hacer se llama “inmediato” y lo que necesito es “sobrantes”. Me dirijo a la ventanilla para recibir mis sobras, afortunadamente acá la cola es muuuuuucho menor. Llegado al nuevo mostrador obtengo una nueva dosis de uruguayismo, sufra afiliado, que para eso nos paga. El sobrante no es ese dÃa, sino otro. ¿Otro especialista? Mismo problema. Eso me pasa por no haber ido de madrugada, que sino solo tenÃa que esperar al mediodÃa para que me dieran el número para esa noche. ¿Solución? Vuelva mañana a las 0700.
Dia 4: Con el humor que se merece la ocasión y el buen trato hasta acá recibido me caigo de la cama para ir a hacer mi peregrinación y rogar por unas migas… sobras… “sobrantes”. Llego. Parece que no soy el único que tiene apremios sanitarios pues la cola es way much longer que yesterday. Y no crean que avanza tan rápido como la de ayer. Con todo fué rápido y en una hora ya estaba en ventanilla nuevamente (vieron que con el entrenamiento todo cambia). Esta vez la correcta, esta vez el trámite correcto, esta vez habÃa hablado con los que saben no con los agentes del centro de atención. Obtengo mi número a las 0800 para ser atendido (sic) a las 1330.. y bueno, habrá que esperar… Me rechina un poco que el talón diga “lista de espera”, pero asà deben ser todos los talones. A la hora pactada vuelvo y voy directo a Informes (ese de la i grande de ignorante) para preguntar en qué consultorio el médico elegido me iba a atender. Iluso (otra acepción de la i grandota). El talón es para que me den numero si tienen disponibilidad (otra acepción de ganas). Me dirigen ¿a donde? Al mostrador de partida. Todos los caminos conducen a la ventanilla uno, no hay escapatoria. Allà me dicen que a las 1400 me llamarán por mi nombre para avisarme si hay cupos y qué número me toca… ¿Entonces flac@ para qué me hiciste venir antes?… 1410, deben estar ocupados por la cooooola de “inmediatos” que se armó. 1430, la cola ya terminó, seguro llaman en cualquier momento. 1450, tÃmidamente, como rogando, como perro con la cola entre las patas, como si hubiese hecho algo malo, me acerco al mostrador para preguntar en qué órden de espera estoy y si aún falta mucho para que entreguen los números de mi especialista.
- ¿Cómo? ¿Ché, vos llamaste a todos no? ¿No lo escuchó Sr.?
- No, no lo escuché, y eso que estuve todo el rato acá.
- Bueno, ya no hay lugar, debe venir otro dÃa.
- ¿Para hacer todo este trámite nuevamente para ver si al final tienen un lugar donde colocarme? Ni lo sueñes, dame alternativas.
- Si lo autoriza El Doctor le podemos dar un número, dirÃjase al consultorio x.
Busco en ese laberinto de gente, puertas y pasillos el bendito consultorio. Mi malestar se trasluce en mi cara. ¿Será por eso que nadie se me interpone? Frente a la puerta al fin… ahora solo resta esperar que abra y hablaremos. Se abre. Se cierra… trato de frenarla. Oh, no es el médico, es su asistente, la Sra. Enfermera con mirada adusta, poniente de distancia, como pisando’huevo bah.
- El Doctor (já, Dotor, já… por tratarlos asÃ, asà nos tratan) no acepta más inmediatos ni sobrantes el dÃa de hoy, por favor dirÃjase a la ventanilla (¿a qué no saben cual?) para pedir para otro especialista, si es que desea atenderse hoy mismo (no, si bua queré pasiar por las instalaciones nomá).
De nuevo en la ventanilla.
- ¿Tiene algun otro “sobrante” para hoy (que me dea, faltó)?
- Si, para dentro de hora y media, otro especialista.
BuenÃsimo, ya es media tarde, me viene al pelo para almorzarendar algo mientras espero. Y además, después de este ejercicio que via’ anda’ con que quiero tal o cual especialista.
-Correcto, su número se lo entregan en Caja, luego de abonar la orden.
¿Abonar? ¿Encima debo pagar por ser tratado como “sobrante”? Y bueno, será parte del ejercicio. ¿Qué? ¿Queeeeeeeé? ¿Número 3? ¿A esta hora? O me tocó el bondi que recién habilitaron o el (carrito lechero) que nadie quiere… (chiste de estudiante del interior)
- Mirá flac@, no te lo tomés a mal, pero después de todas las vueltas que dà para el otro especialista, que para este me toque el número 3 a hora y media de la consulta no me da… esteeee… garantÃas. (Vuelvo al modo que me quieren sacar a base de entrenamiento). ¿No tendrás hora para éste médico?
- Como no, en una semana, número 14. Aquà tiene, pase por caja, que le devuelvan el dinero de la orden y con eso pase por caja y abone esta orden para que le den el número.
¡Juas! Ni un burócrata recibido lograrÃa tal enredo, pero por lo hasta acá sufrido están todos contratados en este lugar… Por suerte el cajero se da cuenta y va a buscar la otra parte del trámite para cerrarlo en uno solo. ¡Fiuuuuu!
- Sirvase, con este comprobante, el dÃa de la consulta se acerca a alguna de nuestras terminales y confirma que asistirá.



Triste. Pero, debo decir, me re-cagué de risa
Por suerte aca el sistema de salud funciona…
Ojalá sobrevias.